Momento Clave

Hay un momento clave en mis días, es un momento que embadurna todo de un sopor indescriptible, consigue hacer reinar la desgana, triunfa la indiferencia, el significado de la palabra apatía empieza a tener sentido, el hastió tiñe las paredes y el tedio los techos. El letargo te empieza a consumir por los pies y la modorra por la cabeza. 

Ese momento transcurre entre las tres y media y las cuatro y media de la tarde. Yo lucho con todas mis ganas por darle el poder necesario a la actividad, por que el animo gobierne mi mente, por que mi cerebro no se declare en huelga, por que el recuerdo de la siesta no empañe mi tarde. 

No puedo. Me lleva, me hunde, me hace suyo, otra vez mas he perdido, otra tarde mas el aburrimiento fue mas listo y venció.

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Dificil

Una conversación mantenida en una cocina, con un viajero del tiempo, me hizo reflexionar, sobre porque escribo y como lo escribo. Cuando empecé en este proyecto, lo hice como desahogo, como pequeño escape, para escribir aquellas palabras que me cuesta pronunciar. Pensaba que tenia los sentimientos a flor de piel, me había psicoanalizado tanto que sabia lo que sentía y como lo sentía en cada momento. Que mis sentimientos no tenían secretos para mi, que lo sabia todo sobre ellos.

Pero me he dado cuenta de que no es así, de que es muy difícil explicar lo que sientes, que no siempre existen palabras que describan lo que sientes. Y a la conclusión que llegamos en aquella cocina llena de burbujas, fue que lo que realmente escribimos son momentos, situaciones y estados  de animo, pero que es prácticamente imposible el plasmar sentimientos.

Miedos

Hace mucho que los miedos abandonaron mi cabeza, hace mucho que me dejan actuar sin complicarlo todo. Hubo un momento de mi vida, excesivamente largo, en el que el miedo formaba parte de ella y yo convivía con el. Ante cualquier nuevo reto o acción, siempre aparecían, recordando viejos complejos y temores. El tomar una decisión era una cuesta arriba muy difícil de ascender, el poder elegir sin miedo a equivocarme era una utopía. Fueron muchos dolores de cabeza, muchos malos tragos y muchos días perdidos. A día de hoy me siento diferente, con mayor capacidad de aceptar retos, con menos miedo a lo nuevo y con mas ganas de ser el primero. El primero en hacer algo antes que lo haga otro, el que toma la iniciativa, el que no se corta, el que no tiene miedo. Todavía queda por andar en este camino, porque el carácter de cada uno es muy difícil de cambiar, por eso yo intento moldearlo, pero siempre quedara algo. Espero que los fantasmas del pasado tarden mucho en volver. 

 Cuando me paro a pensar cuando ha sido el momento del cambio o quien ha motivado este cambio, me cuesta responder. Ha sido una mezcla de situaciones, de momentos y de personas. El tiempo diria que fue hace un año y algo, y lo que lo motivó, el nuevo trabajo, nuevas ilusiones, nuevas amistades y la aceptacion, compresion y amor de la persona que comparte su vida conmigo.