Llevaba mucho tiempo debiendo una visita a esta ciudad, siempre por unas cosas o por otras tuvo que esperar. Pero al final nos decidimos y hemos pasado tres días en Granada. Es una ciudad difícil de describir, y la mejor frase que se me ocurre, es “Si algún día me quedo sin trabajo, sin dinero y sin novia, me iría a Granada.”. Puede parecer algo negativo a priori, pero es todo lo contrario. Ahí vi un montón de “Melendis” tirados por cualquier parte, con una guitarra, o unas mazas, o haciendo cosas con fuego, o simplemente bebiendo vino y fumando porros. Es en la ciudad que mas rastas he visto nunca, aquello es una forma de vida que se ha integrado en la ciudad, tienen sus zonas, sus bares, sus calles. El problema es que solo vi que se mezclaran
a la hora de pasar el sombrero en alguna de las zonas turísticas. Me destacaba la impresión que daban de que su máxima era “Vive y deja vivir” mezclada con “Bebe y deja Beber”. Y eso fue, lo que si algún día abandono la forma de vida cómoda y capitalista, me llevaría a Granada.
Empecemos por el principio alquilamos un apartamento en el Albahicin, la zona antigua y mas histórica de Granada(sin contar la Alhmabra claro). La casa era bastante peculiar, digamos que tenia tres plantas, según entrabas por la puerta principal tenia un pasillo del que salía una escalera hacia abajo, donde estaba la habitación, muy fashion y minimalista con una pared de verde chillón y el resto blancas. En la planta de mas arriba tenia una terraza en la que se veían una buena vista de tejados. De esta terraza bajaba una escalera hacia la planta principal, y en el descansillo entre esta escalera y la escalera de bajada a la habitación, era donde estaba el “saloncito”, un sofa pequeño con una mesa de centro pequeña y una tele pequeña, y entre las columnas que sujetaban la planta de arriba y usando de pared la escalera que llevaba a la terraza, había un mini cocinita. Lo dicho una casa peculiar.
El día del viaje lo dedicamos a visitar el barrio en el que estábamos. Nos gusto bastante, era una mezcla de la judería de Córdoba y Toledo, lleno de casas blancas en cuestas. Lo mas bonito de este barrio es el mirador de San Nicolás, desde el cual se ve toda la Alhambra y parte de Granada. Es precioso poder disfrutar de esas vistas, sobre todo cuando anochece y se empiezan a encender las luces.
Ya de noche, bajamos al centro para cenar de tapeo, lo mas tradicional de allí. En Madrid, aunque cada vez menos estamos acostumbrados a que nos pongan alguna tapita con una cerveza, pero lo de granada es exagerado. Con 4 cervezas cenábamos y muy bien cenados.
Al día siguiente tocaba visitar la Alhambra. Hay varias formas de subir a ella, nosotros elegimos la cuesta de los chinos que es la que mas cerca nos pillaba, y creo que no elegimos mal. Primero una cuesta de piedras enorme, dura, pero muy bonita. Al final de esta cuesta, un paseo con una cuesta mas leve, al lado de un riachuelo y entre árboles que nos llevo a la puerta del gran monumento. La Alhambra es difícil de describir solo con palabras, los jardines del Generalife son preciosos, una gran variedad de flores y árboles orquestados de tal manera que tu cerebro volaba ante aquel despilfarro de belleza. El palacio de Carlos V, La alcazaba, con sus enormes torreones e impresionantes vistas. Y aunque ya con esto me hubiera ido maravillado, nos quedaba lo mejor, Los Palacios Nazaríes, joder, sin duda es de lo mas impresionante que he visto nunca, un montón de habitaciones que parecían decoradas de ganchillo en su parte superior y azulejos en la inferior. Techos capaces de provocar tortícolis ante la incapacidad de dejar de mirarlos. Todo construido con una minuciosidad increíble y un estilo que no había visto antes. Lo dicho no tengo palabras. Después de 4 horas de visitas nos fuimos a conocer mas bares de tapas. Lo que también me sorprendió, es que viviendo en un país de cerdos como es España, aquello estaba increíblemente limpio, ni una colilla, ni un papel, ni nada, alucinante.
El tercer día lo dedicamos a visitar la Granada Monumental, entre la que destaco, incluso por encima de la propia catedral, la iglesia de San Juan de Dios. Pequeña y desconocida, guarda un tesoro en su interior. La palabra para explicar esto es Dorado, toda la iglesia era dorada, una excentricidad de materiales dorados que rozaba lo obsceno. Sin duda la iglesia que mas me ha impresionado de España, en relación tamaño/belleza. Después de comer por el centro fuimos a dar una vuelta por las calles “moras”. Tanto la calle Elvira, como la calle Caldererías, te transportan en un momento a Marrakech o algún lugar parecido. Lleno de tiendas con cosas árabes, llenos de bares de comida árabes y llenos de teterias preciosas donde poder disfrutar de ricos tes o de humeantes cachimbas, como por supuesto hicimos. Por la tarde mas paseo viendo el barrio del Realejo, para acabar como no, tomando unas tapas y luego subir hacia casa por el paseo de los tristes, desde el cual se ve una vista preciosa de La Alhambra.
A si que a mi lista de cosas mas espectaculares de España, que hasta ahora lideraban, La Sagrada Familia y la Catedral de Burgos(por fuera) y algunos parajes del norte, ahora añado, la que apunto estuvo de ser una de las siete maravillas del mundo y que para mi sin duda es una de las mejores maravillas de las que he podido apreciar. A si que si alguien tiene la poca vergüenza de no haberlo visitado nunca, ya sabe cual tiene que ser su próximo destino.