Por donde vamos M-40 o m-45?? Fue ahí, en ese preciso momento, ni antes ni después, justo en ese instante en que comprendí que se había acabado queesos cinco días maravillosos habían llegado a su fin. La tristeza del fin,hace que saque fuerzas de flaqueza para escribir sobre esos días y recordarlo acontecido, que aunque solo hace unas horas, parece que hayan pasadosemanas.
Hemos estado visitando el noroeste de Teruel, y vaya si existe!!Nuestra guarida estaba en Cuevas de Almuden, un bonito pueblo en el quenos hayamos como en paradero desconocido, sin cobertura, sin antena de TV y sin ninguna emisora de radio localizable y con un video como una uniónentre el ocio de ciudad y el ocio de pueblo. Solos ella y yo y el calorde una vieja estufa, tan solo interrumpidos por el ruido de una neveraa punto de jubilarse. Hemos tenido lo suficiente para no echar de menos Madrid, ni sus atascos, ni sus prisas, ni sus miles de islas independientesque alguien algún día llamo gente.
Los días en estos parajes han sido placeres concentrados en cada hora que pasaba,largos paseos en el mas profundo silencio, paseos que se convierten en el mejor amigo de la calma, paseos que te embaucan, paseos que te hacen olvidar y que dan la oportunidad de ver que existe algo mas aya de las grandes ciudades, paseos en los que conocer gente encantadora con un minuto de charla que ofrecerte y paseos en los que disfrutar de la arquitectura diferente de estos pueblos.
Estos días he vuelto a disfrutar de ciertas cosas que mi vida en la"Capital" me niega, la soleada compartida, la independencia y la posibilidad de escuchar la maravillosa sintonía del transcurrir de un río.Es algo que me encanta, me atrae la libertad con la fluye y la paz que deja en el camino.
La zona en la que hemos estado anda a medio camino entre la comarca de las Cuencas Mineras y el Parque Cultural del Maestrazgo.
Estos de días de mundo rural me han servido para comparar ambos mundos ydarme cuenta de que muchas cosas que en la gran ciudad creemos que estáncambiando, no es realmente así en los pueblos. Esos pueblos en los que ver un hombre comprando es algo así como un milagro . Esas mañanas dedías laborables, en las que mujeres toman las calles y son dueñas y señoras de sus casas. Esas mujeres charlando en el parque del pueblomientras sus maridos echan la "partida" en el único bar del pueblo.Todo esto es igual a lo que mi abuela me contaba de su vida de hace50 años, que sin embargo y a pesar de que la electricidad si deja su huellaen estos lugares, estas historias que considerábamos olvidadas siguensiendo el pan nuestro de cada día. Otra cosa que también creemos diluidaen la cultura de la ciudad es la religión. Aquí creemos que es cuestión decuatro abuelas que van a misa porque no saben que hacer en casa, pero sinembargo la costumbres católicas están muy arraigadas en estos pueblos, enlos que su edifico mas grande y significativo siempre es su Iglesia. Sigueestando mal visto no ir a misa los domingos y siguen siendo costumbre losvía crucis por los pueblos, que a pesar de todo, parece mas espiritualque las macro-procesiones de estos días. La iglesia sigue teniendo podery sigue dominando la vida de estas gentes, para los que las personas masrespetadas de un pueblo siguen siendo el alcalde, el medico y el cura.
Recomiendo esta zona para disfrutar de clama y tranquilidad, y poder a su vez disfrutar de pueblos tan bonitos como Montalban, Utrillas o Aliaga,el Parque Fluvial del Guadalope, El Parque Geologico de Aliaga, El ParqueEscultorico de Hinojosa de Jarque, El parque Paleontologico de Galve, elMuseo minero de Escucha y sus innumerables rutas a pie o en coche en las
que poder disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor.
Ya en casa, parece que esa semana solo ha existido en mi recuerdo, todo sigue igual, apenas hay diferencias entre lo que deje y lo que me encuentro, vuelta al trabajo y vuelta a la rutina diaria, vuelta a los atascos y vuelta al mundo “real”.